LINDA D´AMBROSIO | EL
UNIVERSAL
martes 10 de julio
de 2012 03:07 PM
En 1993 se
publicaron en la revista Nature los resultados de un estudio acerca
de los eventuales beneficios derivados de escuchar música de Mozart. Se trataba
de una primera aproximación al asunto, pero resultaba muy comercial divulgar
como hechos concluyentes lo que la investigación apenas parecía haber
vislumbrado: la capacidad de resolver problemas espacio-temporales aumentaba
cuando los individuos eran sometidos a breves audiciones de la sonata para dos
pianos en re mayor k448 de Mozart.
La convicción de que era posible incrementar la inteligencia mediante la música
desencadenó la producción y distribución de grabaciones y equipos, con el
consiguiente movimiento de capital. La psicóloga Frances Rauscher, de la
Universidad de California, autora de la investigación publicada en Nature,
deploró que se usaran sus trabajos con propósitos comerciales, aclarando que no
había evidencia científica de que escuchar algún tipo de música aumentara el
nivel de inteligencia. ¿Existe realmente, entonces, el llamado Efecto
Mozart?
Aunque estudios posteriores no han podido verificar que haya efectivamente una
relación entre la música y el incremento de la inteligencia a corto plazo, sí
parece haber una serie de bondades asociadas a Mozart y a la música barroca. Se
ha comprobado una y otra vez, por ejemplo, que incide en la disminución tanto
de la frecuencia de los ataques epilépticos en pacientes aquejados por esta
dolencia, como de la duración e intensidad de cada episodio. Del mismo modo,
composiciones de este autor se utilizan con éxito en el tratamiento del Alzheimer,
de las afecciones vocales (reproducimos sólo los sonidos que somos capaces de
escuchar) y de diversos trastornos emocionales. Alfred Tomatis, George Lozanov,
Larry Dossey y Shinichi Suzuki destacan entre los apóstoles de la
musicoterapia. Pero quizá quien más haya contribuido a popularizar el impacto
de la música en el bienestar físico y psicológico es Don Campbell, músico,
crítico musical y gerente de agrupaciones corales infantiles. Fue él quien
acuñó la expresión "Efecto Mozart", que da también título a su libro
(1997), en el que desvela los beneficios de la música en los niños desde la
gestación y durante el parto.
Ya Tomatis se había preguntado en su libro Pourquoi Mozart?, qué es
lo que diferencia la música de este compositor de la de otros. El sonido viaja
en ondas y se mide en frecuencias e intensidades. La frecuencia se mide en
Herzios. La intensidad, en decibeles. Análisis computarizados, efectuados por
Hughes y Fino en el año 2000 (The Mozart effect: distinctive aspects of the
music--a clue to brain coding), lograron identificar las características
físicas en las que radica el poder benéfico de la música de Mozart y de otros
compositores cuyas obras surten el mismo tipo de efecto, a saber: una
preeminencia de las notas G3 (196 Hz), C5 (523 Hz) y B5 (987 Hz) y una
"periodicidad larga", es decir, ondas que se repiten en ciclos que
varían de 10 a
60 segundos, según explica el doctor J.S. Jenkins en el Journal of the
Royal Society of Medicine (abril de 2001).
Al parecer, la mejora en la capacidad de resolución de problemas
espacio-temporales se debe a la estimulación que efectúa la música en ambos
hemisferios cerebrales simultáneamente, ya que, como evidencia el tomógrafo, el
ritmo y el tono tienden a procesarse en el lado izquierdo del cerebro, mientras
que la melodía se procesa en el lado derecho.
En síntesis, la estructura de la música barroca es capaz de ocasionar
reacciones en el cerebro que, finalmente, funciona en base a impulsos
eléctricos. Mozart induce la producción de ondas alfa, asociadas a un estado
cerebral óptimo para el aprendizaje, por lo cual, si bien no hay evidencia de
que su música pueda modificar el potencial de cada individuo, al menos sí
consta que facilita un mejor aprovechamiento del mismo, al tiempo que se ha
comprobado la eficaz utilización de sus composiciones a nivel terapéutico.
EL BLOG OPINA
¿Qué será lo que no puede hacer la música? Hasta a los animales llega su beneficioso efecto. La ciencia empieza ahora a comprobar sus cualidades y beneficios, que se remontan desde el principio de la Creación. La música es un elemento natural y necesario para la vida. ¡Bendita sea la música!!!