la musica es el arte que más se identifica con DIOS.

BLOG de Juan Yáñez dedicado a la música. Para entendernos mejor, hablemos musicalmente...

domingo, 27 de julio de 2014

LOS VIRTUOSOS DE LA MUSICA CLASICA La cumbre

Martha Argerich

25 JUL 2014 | 08:16 CLARIN

                     El Teatro Colón vivirá, el mes próximo, uno de los mayores acontecimientos de su historia: la presentación conjunta de Martha Argerich (en su retorno después de casi una década) y Daniel Barenboim. En una de las funciones harán piano a dos manos.
Son de la misma generación, han pasado los 70 de edad y están en la plenitud. Se trata de los dos más notables exponentes de la música clásica jamás surgidos de nuestro país y que el mundo entero ha reconocido: Martha Argerich, Daniel Barenboim.

Ambos, además, dejaron el país desde muy chicos, buscando su perfeccionamiento musical. Argerich era apenas una niña de doce años cuando pudo ir a estudiar con su admirado Gulda en Austria en 1955. Después vendría su consagración en los más importantes concursos de piano. Y también, algunos períodos “tormentosos”, de alejamiento del piano.

Barenboim ha descollado como pianista y director. Y, sobre todo, como un relevante humanista. Vivió en Israel -donde también su interpretación de Wagner provocó polémicas- pero desde hace largo tiempo lo hace en Alemania, donde está al frente de la Opera Estatal de Berlín. También condujo las más importantes formaciones del mundo musical, incluyendo el Teatro Alla Scala, en Milán. Y junto al intelectual palestino Edward Said le dieron forma a un maravilloso proyecto por la paz y la hermandad, la Orquesta West-Eastern Divan, buscando el acercamiento entre los pueblos árabes e israelíes.

Barenboim, en los últimos tiempos, nos ha visitado con mayor frecuencia y nos deleitó con sus conciertos. Recordamos, por ejemplo, su “maratón” de ejecución de todas las sonatas de Beethoven... Siempre admirado, siempre aclamado.

Argerich volvió por última vez hace diez años, cuando comenzó a frustrarse -por nuestros propios problemas organizativos- la continuidad del festival que ella misma auspiciaba.

Pero ahora, gestiones oficiales permiten este reencuentro: dos grandes que estarán juntos.

Entrevistado hace pocos días por Clarín, Barenboim recordó que habían tocado juntos en París (1980) y en Berlín (1996). Recién volvieron a hacerlo en septiembre pasado en la capital alemana. “Tocar junto a Martha Argerich es una de las cosas más placentersa de la vida. Los últimos conciertos en Berlín fueron increíbles”, comentó el maestro.

Barenboim prepara otro “maratón” en la sala del Teatro Colón ya que, además de lsa tres funciones con la Orquesta West-Eastern Divan, dirigirá la versión en concierto de “Tristán e Isolda” (Wagner) para la temporada lírica y hará dos funciones para el Mozarteum.


Y uno de los conciertos con Argerich -el sábado 9 de agosto- representará toda una innovación: allí estará también Les Luthiers, con su genio, su toque sutil... ¿su improvisación? “Fue una idea de mi mujer”, reveló Barenboim. Elena Bashkirova, la esposa del maestro, es una gran pianista rusa y hace pocas semanas tocó en el Colón para el Mozarteum con el Jerusalem Festival Ensamble.


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Cumbre del piano: Barenboim y Argerich tocaron a cuatro manos en Berlín



BERLIN (dpa).- Daniel Barenboim y Martha Argerich, dos leyendas vivas de la música clásica, se sentaron hoy juntos al piano para ofrecer un inusual concierto a cuatro manos ovacionado de pie por el público de Berlín.
La mítica sala de la Filarmónica de la capital alemana vibró con los dos pianistas interpretando obras de Mozart, Schubert y Stravinsky, el mismo programa que ofrecerán el 5 de agosto en el Teatro Colón de Buenos Aires.
Los continuos gestos de cariño y complicidad entre ambos dejaron claro que el concierto no fue sólo una de las cumbres musicales del año, sino también un motivo de alegría personal para dos artistas amigos desde hace más de 50 años.


Argerich, considerada una de las mejores pianistas de la historia, y Barenboim, director de la Òpera Estatal de Berlín y uno de los grandes orgullos musicales de la ciudad, ya habían actuado juntos el año pasado también en la "Philharmonie", aunque entonces con Barenboim en su rol de director.
El concierto de hoy fue el primero desde los años 80 que volvió a sentar a ambos al mismo piano. "La quiero y la admiro desde que tengo siete años", dijo Barenboim hace pocos días sobre su reencuentro con Argerich.

El concierto fue uno de los puntos fuertes del Festival de Pascua que organiza la Staatsoper de Barenboim. Argerich volverá a participar en la edición del año que viene, aunque esta vez Barenboim volverá a acompañarla desde el púlpito de director de orquesta

domingo, 20 de abril de 2014

Shen Yun cierra su gira mundial en Buenos Aires



Buenos Aires, 5 de abril (Télam).  

                             La principal compañía internacional de danza oriental, Shen Yun, volverá a Buenos Aires para presentar, en mayo, un espectáculo en el que conviven la música clásica occidental y la tradición estética de la cultura china.

La compañía, que ya estuvo en Buenos Aires en diciembre de 2012, clausurará su gira mundial 2014 con funciones el 6, 7 y 8 de mayo en el teatro Opera, en Avenida Corrientes 860.

El espectáculo coreográfico y audiovisual, con más de cien artistas en escena, atravesará leyendas, mitos y héroes de la literatura clásica oriental.


La compañía Shen Yun fue creada en 2006, en Nueva York, y su misión declarada es "heredar y mantener la verdadera cultura ortodoxa semidivina de China".


lunes, 17 de marzo de 2014

Protestan en concierto de Dudamel y Misión de Cuba ante ONU en Nueva York

Concentración en West New York, el domingo en la tarde (René Ríos)

Este fin de semana se realizaron cuatro concentraciones en Manhattan y West New York en apoyo a la lucha estudiantil en Venezuela, condenando la represión gubernamental.

ANDRÉS CORREA GUATARASMA |  EL UNIVERSAL
domingo 16 de marzo de 2014  07:45 PM


Nueva York.- Un grupo de venezolanos y exilados cubanos protestó la fría tarde del domingo a las puertas del Avery Fisher Hall, en la antesala del concierto dirigido por Gustavo Dudamel, con la intención de sensibilizar a los asistentes sobre "la indiferencia y el doble discurso" del músico larense hacia las denunciadas violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

Esa concentración fue una de las cuatro realizadas por el mismo motivo el sábado y domingo en diversos puntos de Nueva York y la vecina New Jersey, en lo que ha sido el fin de semana más activo de la comunidad venezolana en la ciudad desde que comenzaron las protestas estudiantiles el mes pasado en el país.

El sábado al mediodía, cubanos y venezolanos protestaron "la injerencia de los Castro" reuniéndose frente a la Misión de Cuba ante la ONU, en Manhattan. Horas después los activistas atendieron el llamado de jornada mundial lanzado por "Un mundo sin mordaza" y formaron el símbolo de la paz en Times Square.

El domingo hubo jornadas paralelas en Nueva York y New Jersey, aprovechando el concierto de la Sinfónica de Los Ángeles, dirigida por Dudamel, a quien muchos identifican como aliado del gobierno de Maduro. "No sólo él ha sido indiferente a la dictadura y realizó un concierto en Venezuela mientras los estudiantes eran masacrados el pasado 12 de febrero. Sino además, Dudamel dirige una orquesta en Los Ángeles, pero al mismo tiempo es aliado de un gobierno que despotrica de Estados Unidos", comentó el activista Robert González.

La idea de esta actividad era "sensibilizar respetuosamente a los asistentes al concierto sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, donde a la gente le disparan y torturan por protestar ante la violencia y la escasez de comida y medicinas. Todas las armas las tiene el gobierno. Nuestro apoyo a los estudiantes debe ser incondicional", agregó Aminta De Lara.

Al mismo tiempo, al otro lado del río Hudson, un grupo protestaba en el Boulevard East de la localidad West New York, en el estado New Jersey. Allí el alcalde y vice alcalde Félix Roque y Silvio Acosta, ambos de origen cubano, estuvieron presentes junto a miembros de su gabinete.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Gran Concierto por la Paz en San Juan de los Morros

El maestro Jesús Morín ante la Orquesta Sinfónica del Estado Guárico

Juan Yáñez

                                 Brilló nuevamente la MÚSICA -así con mayúsculas- , la más excelsa diva de la Creación, en nuestra capital guariqueña: San Juan de los Morros; el pasado 15 de diciembre del 2013 y tuvo como escenario el Centro Cultural Simón Bolívar, con una obra de hondo significado espiritual y religioso: La Sinfonía n.º 2 en do menor del compositor austríaco Gustav Mahler.

La composición es conocida  como Auferstehung (Resurrección en alemán), y que corresponde a una  musicalización de la oda del mismo nombre, escrita por Klopstock, el poeta lírico germano, que fuera compuesta entre1888 y 1894 y tiene un final coral, a semejanza de la Novena Sinfonía de Beethoven.

La interpretación fue una muestra más de la calidad la música académica venezolana y se distinguieron los prestigiosos músicos de tres instituciones  de nuestro estado: La Orquesta Sinfónica del Estado Guárico, la Orquesta Sinfónica de la Juventud Guariqueña “Antonio Estevez” y el Coro Sinfónico Juvenil del Estado Guárico.
Además intervinieron como invitadas especiales, dos distinguidas damas, eximias cantantes líricas del Sistema, que nos emocionaron con unas voces de una calidad exquisita,  las señoras Marilyn Angélica Vitoria Peláez, (contralto) y Zaireth Margarita Pérez Huérfano, (mezzo soprano). Todo ello bajo la inmejorable dirección orquestal del maestro Jesús Morín.

La obra:

La sinfonía nº 2 de Mahler es una composición de compleja ejecución, compuesta para una gran orquesta sinfónica, un coro mixto, dos solistas femeninos y un conjunto fuera de escena de metales y percusión. (Así fue presentada en esta oportunidad). Consta de 5 movimientos: el primero representa un funeral donde surge la duda: "¿Hay vida después de la muerte?"; el segundo es una alegoría a los tiempos felices que se han vivido; el tercero representa la pérdida de la fe y la consideración de la vida terrenal como un absurdo; el cuarto se ocupa  del renacimiento de la fe y la vigencia de Dios y el quinto el reconocimiento absoluto de la vida después de la muerte, lo que da nombre a la obra: La Resurrección.

Una inolvidable tarde-noche dominical, en que se disfrutó de una excelente música, en la que asistió mucho público, pródiga en emociones, largos y merecidos  aplausos. También se entregaron reconocimientos a los miembros de las orquestas y coro, por el Día del Músico, entre ellos, a la incansable pionera de la formación del Coro Sinfónico del estado Guárico, la Maestra María Contreras y otros relevantes miembros del mismo.

Necesario es destacar la feliz iniciativa del título del concierto. A propósito de ello, reconocer el oportuno contenido de las precisas y conciliadoras palabras del Maestro Jesús Morín al finalizar el concierto, refiriéndose a  su perspectiva, que se fundamenta en la música y se proyecta más allá, hasta alcanzar una paz social estable, en pro del entendimiento tácito entre distintos grupos, clases o estamentos sociales o políticos  para el logro de una Venezuela unida y sin fracturas.


También fue homenajeada la profesora Elisa Pineda de Belisario quien fuera la presidente de la Fundación Orquesta del Estado Guárico, más recordada  y querida. Ya para finalizar no nos queda más que ratificar que sin lugar a dudas fue uno de los conciertos, mejores logrados del año 2013, más reveladores del esfuerzo mancomunado del Sistema creado por el maestro Abreu, de reconocida excelencia en la música sinfónica del mundo entero y exquisitamente mostrado en esta oportunidad, donde se hizo una vez más, evidente la perseverancia, la constancia, el tesón, unido todo ello al infaltable talento de los músicos de nuestro estado.

sábado, 12 de octubre de 2013

¡Sanjuaneros...!: La mejor música la tenemos aquí...



Juan Yáñez

                                  La noche de ayer, el viernes 11 de octubre de 2013, nos deleitamos, una vez más, de un concierto de excelente ejecución, tal como nos tiene acostumbrados nuestras orquestas sinfónicas.
 Lucieron los integrantes de la mayor, la que conocemos, como la del  Estado Guárico, como la Juvenil, quienes al unísono se presentaron en el Centro Cultural Simón Bolívar de  San Juan de los Morros.

La programación, exigente y estupendamente ejecutada por unos incansables músicos, plenos de virtuosismo y entusiasmo que dieron todo de sí y mostraron como se hace música de primer nivel en una pequeña ciudad, que envidiaría a otras de mayor importancia y tradición musical. Decimos esto con el mayor orgullo y a la vez con la humildad más sincera, porque merecen nuestros músicos el reconocimiento y el aliento por su dedicación y talento.

Se dio comienzo con uno de los más hermosos conciertos para violín que se han escrito: El Concierto para Violín Nº 1 de Max Bruch, el romántico compositor alemán, quién estrenara esta obra en 1866. En esta oportunidad la batuta del maestro Hugo Carrio, impecable y apasionadamente supo trasmitir a sus músicos el sentimiento que la pieza posee. Aunado a ello, la magistral ejecución del solista invitado, dueño de un depurado dominio del violín,  que nos dejó maravillados,  el Lic. Felipe Rodríguez, un llanero de Calabozo, quien comenzara  en la Orquesta Sinfónica  Infantil y Juvenil “Antonio Estévez” en su ciudad natal y posteriormente completara su formación con otros reconocidos maestros venezolanos y del exterior. Actualmente integra la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela con la que se ha presentado en gran número de países del mundo.

Se finalizó la velada con la  4ta. Sinfonía de Tchaikovski, obra de difícil factura, con una ejecución inmejorable, fruto del tesón y esfuerzo del maestro Carrio y sus jóvenes músicos, que fuera largamente ovacionada, a pesar de tantas butacas vacías en esa excelente sala. Pensamos que todos aquellos que aquí vivimos, que aquí trabajamos,  que aquí pasa nuestra vida con sus inevitables “bemoles” y también sus bienvenidos  “sostenidos”, tenemos moralmente un ineludible deber: No ser indiferentes, menos aún indolentes  y despreocupados ante esta manifestación cultural tan admirable, la más importante de nuestro estado, que además tiene su sede principal  en nuestra ciudad.

Correcto será aunar voluntades, organizarnos,  informar con la mayor perseverancia posible, para dar a conocer y también despertar en todos los sanjuaneros el interés por la música académica y lograr una apropiada asistencia a los conciertos, que dicho sea de paso son absolutamente gratuitos.

sábado, 27 de julio de 2013

BRILLÓ NUEVAMENTE LA MÚSICA SINFÓNICA EN SAN JUAN DE LOS MORROS




Juan Yáñez

                                  Una magnífica velada musical se escenificó la noche del pasado viernes 26 de julio en el Centro Cultural Simón Bolívar, con la cálida presencia y el brillante sonido de nuestros orgullos regionales más apreciados: La Orquesta Sinfónica del Estado Guárico y la Orquesta Sinfónica de la Juventud Guariqueña “Antonio Estevez”, presentación que se llevó a cabo en el "Marco del mes del niño" y como cierre de la temporada de conciertos.

 Nuevamente nos deleitaron, esta vez con una maravillosa interpretación de la suite sinfónica “Scherezade” compuesta por Nikolai Rimsky-Korsakov, que nos dejó  deslumbrados a todos los que asistimos. La obra, una exquisita creación del compositor ruso, inspirada en un cuento del antiguo libro “Las Mil y Una Noches”,  que como otros músicos y artistas de la misma nacionalidad le fascinaba el exotismo de las culturas islámicas.

 Todo ello, lo escrito en el pentagrama y lo que no está escrito; es decir, aquello el maestro Morín y sus músicos lograron desentrañar de la inspiración de su autor, quedó evidenciado en la delicada interpretación, de esa recordada noche. Nos emocionó su ejecución, en especial el concertino o primer violín, Jorge Calderón que se lució en su menester como solista y muchos otros, también magníficos músicos, que nos mostraron la donosura o gracia que posee el arte musulmán, la singularidad musical que nos transporta a esa milenaria cultura, particular identidad que se muestra en la suite ejecutada.

Incompleto quedaría nuestro comentario sin reconocerle un altísimo y merecido elogio al maestro Jesús Morín, supremo artífice de ese sonido y conducción sin par de nuestras orquestas. Innegable esfuerzo y voluntad de un director que se ha ganado el afecto y reconocimiento de todos y logrado un lugar de excelencia en la música sinfónica venezolana.

Al comienzo del concierto se lucieron abriendo el programa los músicos del Ensamble de Metales del Estado Guárico, dirigido por profesor Alfredo Alejandro Morales con dos piezas de esa especialidad: “Trompeta voluntaria” de Jeremiash Blazer y “Llegada de un noble maestro”, de Jean Carlos Castro. Ambas obras con una excelente sonoridad e impecablemente dirigidas y ejecutadas.

Luego, como número principal se presentaron ambas orquestas, dirigidas por el maestro Jesús Morín y como anticipó a “Scherezade” se interpretó una escena de la ópera del también compositor ruso, Mijail Glinka: “Ruslan y Liudmila".



Un concierto como pocos, una inolvidable velada musical que contó con un público entusiasta y caluroso que supo reconocer con sus aplausos la labor encomiable por demás, de nuestras instituciones musicales guariqueñas. 

viernes, 5 de julio de 2013

Los 'castrati'... ¿medio dioses o medio hombres?


Amados por el público, ricos, célebres y famosos, fueron los grandes divos de la época barroca. A comienzos del XVIII, unos 4.000 niños eran castrados cada año en Italia

 

Autor: JOAQUÍN ITURRALDE
(tenor del Orfeón pamplonés)

One God, one Farinelli!»... (¡Un Dios único, un único Farinelli!), singular bravo, lanzado desde el fondo de la platea en la presentación del ‘primo uomo’ del momento en el Teatro de la Nobleza de Londres, aquella noche de ópera del verano de 1734, quedará en el tiempo resonando. Sólo unas horas más tarde, un despechado Carlo Broschi – menospreciado por el gran Haendel– increpa a su alter ego ‘Farinelli’ que le contempla con una mirada agridulce desde el otro lado de uno aquellos espejos venecianos, en la intimidad de su alcoba: «Oh, no... ¡Un único Dios y tan solo un castrado!»

Sobre esos dos abismos cabalgaba la vida de aquellos seres singulares, los ‘castrati’– el ‘tercer sexo’ se ha dicho de ellos alguna vez–, que vivían de y por la música en la Europa de los siglos XVII y XVIII: sublimes para la música sobre los escenarios, mutilados en su propia intimidad. ¡Excelsos juguetes rotos!

‘Castrati’, palabra con la que se designará a los cantantes varones castrados antes de la pubertad (después de los 7 años y antes de los 12) para preservar el registro vocal de soprano o contralto. 

¿Cómo pudo llegar a ser normal semejante práctica bárbara? Por más que nunca estuviera permitida, incluso se castigaba con la excomunión, era de la forma más natural consentida, e incluso defendida (‘castrati di Dio’). Presentada muchas veces como reparación de un accidente o una enfermedad... y cumplido el requisito legal del consentimiento de los padres y del propio niño, ¡los números resultaban bastante más difíciles de maquillar! Parece que en 1694 cantaban unos 100 ‘castrati’ en las iglesias de Roma, y en 1780 pudieron llegar a 700. Y hay quien estima que en la primera mitad del siglo XVIII, en algunas épocas al menos, se castraban en toda Italia unos 4.000 niños al año, la mitad de ellos en Nápoles. Si añadimos a ello las precarias condiciones sanitarias de la época, el drama estaba servido: ¿cuántos quedaron en el camino hacia la fama rotos, inútiles, amargados... cuando no muertos? 
Ni la prohibición (de la actuación de mujeres en los actos litúrgicos y sobre los escenarios), ni la tradición (coros de hombres ‘falsetistas’) pueden explicarnos el fenómeno. ¿Cómo pensaba y sentía aquella sociedad?

Si esas voces provocaban tal admiración entre el público de la música barroca fue porque correspondían al gusto de la época por los registros agudos, los únicos que permitían brillar en el canto ornamentado. No era la naturaleza lo que dejaba impresionadas a aquellas gentes, sino todo lo producido por la mano del hombre: desde unos espectaculares fuegos artificiales ¡hasta unos cantantes emasculados! Aunque una belleza singular tenían que tener aquellas voces para justificar su supremacía durante dos siglos. Y la ambigüedad sexual no era, precisamente, uno de sus menores atractivos...

Comenzarán a extenderse por Europa, como una mancha de aceite lo hace sobre el agua, desde oriente y a través de la España mozárabe a partir de la Iglesia de Roma. La incorporación al coro pontificio de la Capilla Sixtina de Francesco Soto y Giacomo Spagnoletto, dos moriscos españoles más que probablemente ‘capones’ –como se les llamaba con un cierto deje zumbón en la España de aquellos días–, será el inicio de una dirección a la que no hubo ya forma de dar marcha atrás. Las voces más monocordes y apagadas, con menos armónicos de los ‘falsetistas’ –hombres que cantaban con su voz natural aflautada, modulada ‘de falsete’, para lo que utilizaban sólo una parte de sus cuerdas vocales como hacen los actuales contratenores– serán sustituidas sin piedad por las voces más aterciopeladas, naturales y brillantes de los ‘castrati’.

Después, con la ópera seria italiana, la propagación adquirirá caracteres de incendio en un pajar. Desde Italia se exportará la música y los cantantante a toda Europa (con la excepción de Francia, donde nunca fueron bien vistos). Y todos los grandes compositores de la época compondrán para ellos: Monteverdi, Haendel, Glück, Scarlatti, Mozart...

El nacimiento de los divos

El castrado Farinelli
Con los ‘castrati’ nació el concepto de divo en la ópera, la divinización del cantante. Su propia condición de androginia parecía hacerlos más cercanos a la divinidad. Por primera vez supo el mundo hasta dónde puede llegar la devoción por el artista. ¿Cómo muchos niños no iban a querer ser como aquellos divos con todo lo que representaba: triunfo, prestigio, dinero, vida social... y hasta amores ardientes? El caldo de cultivo era la extrema pobreza en que vivían y las expectativas que ser ‘castrato’ les ofrecía.

Un mismo tipo de voz, pero voces distintas, cada uno la suya, de registros más o menos amplios, con mayor o menor colorido, agilidad, potencia. Algunos hacían vibrar al público con su asombrosa técnica de la ornamentación, compitiendo incluso con ventaja con los instrumentos de viento, y otros conmovían a su auditorio con la sensibilidad y el patetismo de sus voces y su juego escénico. Pero algo singular había en la voz de todos aquellos ‘castrati’ que conmocionaba...

Cantando Pacchiarotti una noche de 1776 en Forlì, al pedir explicaciones al director de orquesta, interrumpiendo su aria, porque conmovidos los músicos –y no sólo el público – habían ido dejando de tocar recibió como respuesta, entecortada por la emoción: «¡Estoy llorando, señor!...»

La castración no será, pues, sólo un acto quirúrgico: la selección de las mejores promesas, su formación en escuelas y por maestros consagrados a la tarea, los ejercicios de horas, días, años harían de niños como Carlo Broscchi sensibles y divinos virtuosos como Farinelli. Una vez castrado el niño no experimentará muda en su voz: al no descender la laringe, las cuerdas vocales quedan más cerca de las cavidades de resonancia. El sonido de la voz es más claro, más brillante, más cálido porque contiene más armónicos. Un singular desarrollo del tórax propiciado por la falta de hormonas masculinas, unos potentes músculos que les dará su propio crecimiento y un trabajo colosal de ocho horas diarias en las técnicas de emisión y respiración les proporcionarán una hermosa y potente caja de resonancia al servicio de aquellas pequeñas cuerdas vocales. Surge así una voz sensible, de trinidad sublime, diferente de la masculina por su ligereza, su flexibilidad y sus agudos, de la femenina por su brillo, su limpidez y su potencia, y superior a la del niño, con la que conseguirán una expresividad angelical a costa de una personalidad desgarrada.

Entre los muchos anónimos ‘castrati’, y los que quedaron en el camino, algunos pudieron sentirse compensados por la fama y los privilegios. Además del reconocido Farinelli que llegó a ser un personaje importante en la corte española de Felipe V, al que consoló durante años de su melancolía: Siface, que se atrevió a rechazar una invitación de Luis XIV; Ferri, famoso protagonista de intrigas palaciegas; Caffarelli, Velluti, Tenduci... mujeriegos empedernidos, famosos por sus escándalos amorosos; y otros como Senesino, Bernacchi, Pacchiarotti , Guadagni, Marchesi , Crescentini que fueron simplemente ¡divinos!
A finales del siglo XVIII, el surgimiento de las ideas racionalistas así como los nuevos gustos que se imponen en la música (romanticismo) harán innecesarios y arcaicos a los ‘castrati’, quedando reducidos al ámbito eclesiástico en el que nacieron, hasta su extinción definitiva todavía no hace un siglo. El último ‘castrato’, Alexandro Moreschi, moría en 1922. 
El redescubrimiento reciente del Barroco y la puesta en escena de aquellas obras escritas para ‘castrati’ los sacarán de nuevo del armario del olvido, a la par que fomentarán la polémica entre los entendidos sobrecuál sea la mejor opción para sustituirlos. Porque su voz natural, la que intenta reproducir con una mezcla electrónica de una soprano y un contratenor la excelente película que el director belga Gerard Corbiau hizo en 1994 sobre la figura de ‘Farinelli’, ¡ha quedado enterrada en la historia!

Texto: Joaquin Iturralde (Tenor del Orfeón Pamplonés)
Gráficas: www.oakweb.ca    www.laopera.net